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May 07 Los Orígenes del 1%
Los incidentes que acontecieron en Hollister, California, han pasado a los anales de la historia del motociclismo creando una imagen distorsionada de las Harley-Davidson y dañando la reputación de los motoristas en general. No hay duda de que la figura del biker vestido de cuero que viene sobre una ruidosa Harley para secuestrar y violar a las hijas de los americanos, fue una invención origianda a partir de los altercados antisociales que tuvieron lugar en Hollister el 4 de julio de 1947 durante el rally Gyspy Tour organizado por la AMA (American Motorcycle Asociation). Se ha escrito mucho sobre este suceso, aunque pocas de las cosas que contaron los medios de comunicación sobre el altercado de Hollister fueron ciertas. Los periódicos sensacionalistas dijeron que los motoristas "habían tomado la ciudad", mostrando fotomontajes que no se correspondían con los hechos de ese día. Lo cierto es que ese día acudieron casi 4000 personas a Hollister, superando las previsiones de la organización y sobresaturando la pequeña ciudad, de forma que muchos bikers tuvieron que dormir en la calle y en los parques. La mayoría de infracciones que supuestamente se cometieron durante ese fin de semana fueron cosas como "embriaguez", "conducción temeraria" y "perturbación del orden público".[...] Los representantes de la AMA dieron una rueda de prensa para aclarar los hechos y limpiar su imagen, durante el cual dijeron: "Lo disturbios fueron causados por un 1% descarriado de los asistentes que empañan la imagen pública de las motos y los motoristas". Estas declaraciones originaron que el símbolo del 1% pasara a descubrir a los motoristas "outlaws" o "forajidos". Con el tiempo se ha suavizado un poco ese significado y actualmente lo adoptan muchos de los bikers que se consideran auténticos y que viven ese estilo de vida hasta las últimas consecuencias, a diferencia de los que sólo se disfrazan para los fines de semana.[...] La ciudad de Hollister llevaba tiempo acogiendo este evento anual y nunca habían tenido ningún problema con los rudos bikers. En esa época acababan de regresar los soldados que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial, y algunos pretenden justificar estos hechos alegando que la guerra les había transformado en camorristas propensos a armar tumultos. A muchos de ellos les gustaba la sensación de montar las grandes Harleys modificadas. Quitaban todo lo que podían de sus Harleys para hacer la moto más ligera y más veloz, como las que habían visto en Europa. Eliminaban las pantallas, maletas, guardabarros delanteros, y recortaban los guardabarros traseros. En inglés recortar es "Bob", y de ahí que adoptaran el nombre de "Bobbers". Estas custom fueron las precursoras de las "Choppers" de los '60 y '70. ¿Como ese fin de semana de inocentes gamberradas se transformó en un disturbio? ¿Como esos ex-soldados que lo único que querían era divertirse se convirtieron en malvados bikers del infierno? Barney Peterson, fotógrafo del San Francisco Chronicle, acudió al rally en busca de una buena historia y necesitaba una fotografía impactante para impresionar a su director. Tuvo la idea de poner un montón de botellas de cerveza vacías sobre una Halrey que había aparcada por allí, y las dispusa de tal manera que pareciera una orgía de alcohol. Después contó con la colaboración de un individuo borracho llamado Eddie Davenport que pasaba por allí al que hizo posar sobre la moto. La moto ni tan solo era suya. La foto y el sensacionalista reportaje exagerando los acontecimientos del rally aparecieron en el número de Julio de 1947 de la revista Life. El daño ya estaba hecho. Los bikers se convirtieron en los nuevos malos que América necesitaba tras la caida de Hitler. En lugar de inventar una invasión de extraterrestres procedentes del espacio exterior o de insectos mutantes radioactivos, usaron a los bikers, que de esta forma se ganaron la fama de violentos, borrachos y peligrosos a los ojos del gran público. "Atranca tus puertas y esconde a tus hijas, salvajes motoristas montados sobre ruidosas motos vienen a saquear tu ciudad". En 1951, el escritor Frank Rooney creó un relato de ficción basado vagamente en los hechos acontecidos en Hollister, que tituló "Ciclyst Raid" y que fue publicado en la revista Harper's. Por otro lado, los productores de Hollywood vieron que los personajes enfundados en cuero negro salían en todos los periódicos y revistas podían ser unos fantásticos villanos para sus películas. El productor Stanley Krames usó el relato de Rooney junto con los incidentes de Hollister como base para su película de 1954 "Salvaje" (The Wild One), protagonizada por Marlon Brando y Lee Marvin. Esta película dio una nueva vuelta de tuerca al trillado género de los Western, con las motocicletas ocupando el lugar de los caballos. Brando tenía una Harley en la vida real, al igual que otros contemporáneos suyos como Lee Marvin, Clark Gable, Erron Flyn y Elvis Presley. Sin embargo, en la película, su personaje de Johnny se mueve en una Triumph, mientras que Lee Marvin lleva una Harley Bobber. Aunque el anti-héroe interpretado por Brandon era el protagonista del film, los bikers más autenticos que iban a ver la película se sentían más identificados con el personaje de Chino que interpretaba Lee Marvin. Mientras que Johnny y su pandilla de rufianes, conocidos como los Black Rebels, visten cazadoras de cuero bastante limpias, vaqueros negros y botas; Chino y su club, los Beetles, entran a tropel en la ciudad montados en grasientas Harleys y vestidos como presidiarios recién fugados de la cárcel. [...] Cuando se estrenó 'Salvaje' en 1954, la decorosa sociedad americana estaba más acostumbrada a distraerse viendo las comedias ligeras de Fred Mcmurray que a un Marlon Brando desatando su rebelde angustia juvenil en una ciudad inocente. Los 79 minutos de metraje ropieron con todos los moldes tradicionales de Hollywood, y mucha gente que no sabe distinguir entre ficción y realidad puso el grito en el cielo. Puede considerarse la primera película auténticamente biker, y asustó a tanta gente que estuvo prohibida en Inglaterra durante 14 años a pesar de no contener lenguaje soez, una mínima violéncia y sólo un velado indicio de sexo. Lo que más molestó a esa remilgada sociedad fue que el héroe de la película no tenía nada de heroico. La idea de enfrentarse a una generación de jóvenes tan conflictivos y violentos es algo para lo que la gente no estaba preparada. El impacto de "Salvaje" provocó dos importantes efectos que han perdurado hasta nuestros dias. Por un lado ofreció un manual de comportamiento y vestimenta para los modernos bikers que querían emular la arrogante actitud de Brando, y por otro implantó entre la sociedad norteamiericana la idea de que los bikers eran chicos malos. Sesenta años después de los incidentes de Hollister, los motoristas siguen acudiendo cada año a esta ciudad a principios de julio para hacerse una foto en el bar de Johnny, tomarse unas cervezas desafiando al sistema, hacer unos burnouts y llevarse alguna multa de los recelosos policías. La ciudad de Hollister es conocida de forma romántica como el "lugar de nacimiento del movimiento biker", y se ha convertido en una especia de Meca para los bikers a la que les es imprescindible peregrinar al menos una vez en la vida. Sin embargo, toda esta movida está basada en unos acontecimientos que jamás sucedieron.
Texto extraido de EASYRIDERS -España nº38- May 06 Bautismo moteroSi tuviera que fijar una fecha del momento en que las motos se convirtieron en mi pasión, creo que debería ir muy atrás en el tiempo y quedarme sentado con mi album de cromos repasando una y otra vez aquellas fotos decidiendo con cual de ellas me quedaría. ¡Pero solo podía elgir una! Tal vez tres, o cuatro. -Por que aquella última era muy especial-.
La primera vez que me subí a una moto, fue a los mandos de una Derbi Variant y terminé estrellado de una forma muy cómica contra un zarzal. -¿Quien iba a imaginar que aquel híbrido entre bicicleta y moto, saldría levantando rueda?-.
Con los años terminé sobre mi primera moto de propiedad. Una Derbi FDS de 1988 negra y roja. Con ella aprendí que a pesar de su aspecto, no era una moto para hacer Cross. Mi dinero me costó averiguarlo.
Con esta moto tuve más de cincuenta accidentes. La mayoría contra coches que no miraban por donde circulaban. Otros de carácter mecánico, como que la cadena de la transmisión se saliera en mitad de una curva.
Finalmente la tozudez de aquella moto por romperse, le costó que cambiara de propietario. Le salió muy barata, por que me la robaron.
Por 60€ me vendieron una Puch Minicross bastante antigua. La moto funcionó perfectamente bien, hasta que algún desalmado decidió robarme el carburador.
En aquellos tiempos aprendí que hay dos tipos de moteros. Los que pagan sus repuestos y reparaciones. Y los que no pagan un duro.
Esa misma semana le puse un carburador nuevo. Y ya puestos le pusimos un 16". Este solo duró una semana. En el mismo lugar y a la misma hora, volvía a desaparecer el carburador. -¡Mala suerte se tiene una vez, tal vez dos!-. Así que decidí comprar otro carburador a sabiendas de que no me volvería a ocurrir más.
Pero ocurrió. Gracias a aquel desalmado me quedé sin moto definitivamente, por que ya no pude pagar el mantenimiento de aquella moto.
Convencí a mi novia de sacar una pequeña Onix 2, que tenía escondida en un parking bajo un manto de polvo. Con aquel pequeño demonio empezaron de nuevo los accidentes. Cosas como que los fenos no respondieran, o que no subiera una cuesta o que resvalara con cualquier cosa, eran habitual en aquella pequeña moto.
Cuando se termina la época de un estudiante y te emanticipas. Por propia potestad consigues tu primera moto de verdad. En mi caso preferí empezar con una moto de ocasión. Por que todas las motos que me gustaban, nuevas estaban fuera de mi alcance económico. Y encontrar de ocasión el modelo de moto que le gusta a uno, no es fácil.
Uno de aquellos concesionarios de motos que visitaba asiduamente me llamó un día. Había entrado una moto de ocasión que se parecía a lo que andaba buscando.
Me convenció más una pequeña Suzuki Savage 650cc. Tenía exactamente aquellos 34CV que podía pilotar por carnet. Linea custom, con llamas a los lados, negra y desafiante. Convencido de que sería la moto ideal hasta que cumpliera los dos años de experiencia, empezó de nuevo mi calvario.
En dos meses hizo cuatro viajes en grua. Hasta que decidí cambiarla y comprarme una moto nueva, entonces, los cocesionarios no querían aquella moto como entrada, ni regalada. En uno de los talleres me explicaron por qué. Uno a uno me enseñaron todos los defectos que tenía la pequeña Savage. Muy enfadado me fuí donde la compré. (Tuve la suerte de comprarla en un concesionario y con garantía). Le expliqué todos los defectos que conocía de ella y exigí por garantía que reparara la moto.
Aquel hombre se puso manos a la obra, no sin intentar quitarse el muerto de encima. Pero existen unas palabras mágicas que convencen al más pintado: "Hoja de reclamaciones y derechos del consumidor".
Aquella moto le costó más dinero del que ganó cuando me la vendió. Entre horas de taller y repuestos.
Un buen día me dijo que no podía seguir más. Que me devolvía el dinero a cambio de comprarle una moto nueva. Pero en aquellos momentos, solo escuchar la palabra Suzuki, me ponía los pelos como escarpias. La única opción que tenía por precio era una Bandit. Me saltaron las lágrimas como un crio de 9 años. -Yo que ya ´pertenecía a una banda de moteros, me llego a presentar con la Bandit y me meten fuego a mí y la mi moto nueva-.¡No, no, no. Ni hablar!
Conseguimos vender aquella moto una vez reparada por completo. Aunque me aseguró que no tendría más problemas, yo le había cojido mucha manía. Ya no me fiaba de aquella moto.
En poco tiempo adquirí una Kawasaki Vulcan 800C con solo 3000 kilómetros. El tipo que la vendía aseguraba que lo suyo eran las "RR".
Con ella hice más de 65000 km en dos años. La ruta más larga que hice con aquella moto fue por carreteras convencionales, desde Mataró, hasta Santiago de Compostela y pasando por Andorra al regreso.
En aquella ruta comprendía que las motos Custom, no son motos nacidas para rutear. Por aquellos años ya estaba trabajando en un Concesionario de Yamaha. Mi mirada se centró en la moto más rutera de todas: FJR 1300A. Pero por cosas extrañas de la vida, terminé decidido por la Yamaha TDM 900A.
Con ella aprendí que las rutas que hasta entonces hacía en mi "Kawa", eran pequeñas para mi nueva moto. Esta deboraba kilómetros en la mitad de tiempo y a la misma velocidad. -La explicación se encuentra en que esta moto puede pasar las curvas más rápido y con mayor estabilidad, y donde existían tramos de curvas y que con una Custom tienes que pasar más lento y más abierto hacia el exterior de la curva, las motos de carretera, pueden inclinar más, pasar más rápido y más cerradas al interior de las curvas-. Así, pasar una collada de curvas a un ritmo de 60km, cuando un coche no puede pasar de 30, 40km/h. Convierte a la moto de carretera en una devoradora de kilómetros.
Y aquellas salidas de fín de semana, que se hacían en dos horas, ahora me costaban solo unos 40 minutos.
Lo siguiente sería viajar por la costa francesa, por carreteras convencionales como no. Y de ciudad en ciudad, llegar hasta Mónaco.
Por el momento, por aquí seguimos con la Yamaha TDM 900A. Será muy difícil encontrar una excusa para cambiar de moto. |
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